El escritorio de Tolstoi

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A veces es como si todo el trabajo que tienes por hacer te viniese encima, y no te deja ni un minuto de respiro. No tienes tiempo para nada, corres y corres, pero como en las pesadillas, no llegas a tu objetivo.
A veces va bien parar unos segundos, hacer un té, mirar por la ventana y respirar.
Eso es lo que hago yo cuando quiero organizarme y no liarme con todas las cosas por hacer. Desde luego, no levantarse de la mesa en un buen rato después también ayuda.
¡Después de eso, solo queda esperar que la tormenta amaine! ¡Ánimo!