El escritorio de Tolstoi

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A veces es como si todo el trabajo que tienes por hacer te viniese encima, y no te deja ni un minuto de respiro. No tienes tiempo para nada, corres y corres, pero como en las pesadillas, no llegas a tu objetivo.
A veces va bien parar unos segundos, hacer un té, mirar por la ventana y respirar.
Eso es lo que hago yo cuando quiero organizarme y no liarme con todas las cosas por hacer. Desde luego, no levantarse de la mesa en un buen rato después también ayuda.
¡Después de eso, solo queda esperar que la tormenta amaine! ¡Ánimo!

Ya es primavera para la Señora Sigmind

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Parece que la primavera no lo tiene muy claro, que se asoma y se vuelve para atrás, dejándonos algunas lluvias, pero aunque ella no lo sepa, ha venido para quedarse hasta el verano.

Las temperaturas suben, tenemos más horas de luz, y sobre todo, cuando salimos a la calle nos da más el sol. Y como nuestro cuerpo necesitaba esos rayos de sol después de tantos meses de frío, nos sentimos mucho mejor, el ánimo recibe un buen empujón.

Disfrutad esta época tan estimulante para los sentidos! Olor a flores, luz clara, aire fresco que nos acaricia…

La educación sentimental

Seguimos con las emociones en la vida diaria.

También en la escuela juegan un papel primordial, ya que como otras habilidades, se aprenden y se desarrollan gracias a su uso.

La educación emocional no es algo especialmente potenciado en la escuela, ni tradicionalmente ni menos ahora, cuando lo que se busca es que la persona sea competitiva, excelente en su rendimiento, y que tenga buenas estrategias de desarrollo.

En la escuela Montessori, los niños identifican sus sentimientos con dibujos y etiquetas que recogen incluso los cambios a lo largo del día.

Entre las técnicas para evitar la ansiedad en clase, especialmente a la hora de matemáticas, es importante que el alumno identifique los sentimientos negativos y las respuestas fisiológicas al miedo, los neutralice e incluso los utilice para un rendimiento óptimo. Entre otras cosas, puede escribir sobre estas sensaciones incluso antes de tener el ejercicio ansiógeno delante, o leerlo en voz alta, describir uno a uno los pasos para resolverlo antes de ponerse a ello…

La educación sentimental es imprescindible. En palabras del recientemente desaparecido sabio José Luis Sampredro,

Es asombroso que la Humanidad todavía no sepa vivir en paz, que palabras como ‘competitividad’ sean las que mandan frente a palabras como ‘convivencia’.

Creo que este es un tema que puede dar para mucho, solo comencemos hoy con él, a ver si en el futuro nos lo volvemos a encontrar.

Se vende la magdalena de Proust

El sistema límbico regula nuestros impulsos más básicos: el hambre y la sed, el miedo y la angustia… Además está directamente conectado con el olfato. Vaya, la famosa magdalena de Proust hecha neuroanatomía.

Además del olfato, en el sistema límbico conviven las emociones y la memoria.  Y para acceder a las emociones que un olor nos genera no pasamos por el córtex, así que la emoción es automática e irrefrenable. Igual que un olor agradable nos hace sentir una sensación relajante, sin que necesariamente procesemos conscientemente la sensación de estarnos relajando.

Las tiendas lo saben y por eso algunas difuminan en el aire olores que nos relajan para que estemos más tiempo en sus instalaciones, que nos provocan hambre para que les compremos comida, o que nos hacen sentir que el aire está limpio como si estuviéramos en el campo, aunque se trate de un concesionario de coches. No es ilegal y puede ser incluso ético, pero es mejor que el consumidor lo tenga en cuenta. Puestos a que lo sepa quien vende, que lo sepa también quien compra. Es lo justo, ¿no?

Volviendo al sistema límbico: es automático y las emociones que nos genera no siempre pasan por la consciencia, así que no está de más escuchar a nuestras intuiciones y tomárnoslo con calma, tanto cuando compramos algo como cuando escuchamos una explicación.