Ya es primavera para la Señora Sigmind

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Parece que la primavera no lo tiene muy claro, que se asoma y se vuelve para atrás, dejándonos algunas lluvias, pero aunque ella no lo sepa, ha venido para quedarse hasta el verano.

Las temperaturas suben, tenemos más horas de luz, y sobre todo, cuando salimos a la calle nos da más el sol. Y como nuestro cuerpo necesitaba esos rayos de sol después de tantos meses de frío, nos sentimos mucho mejor, el ánimo recibe un buen empujón.

Disfrutad esta época tan estimulante para los sentidos! Olor a flores, luz clara, aire fresco que nos acaricia…

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Se vende la magdalena de Proust

El sistema límbico regula nuestros impulsos más básicos: el hambre y la sed, el miedo y la angustia… Además está directamente conectado con el olfato. Vaya, la famosa magdalena de Proust hecha neuroanatomía.

Además del olfato, en el sistema límbico conviven las emociones y la memoria.  Y para acceder a las emociones que un olor nos genera no pasamos por el córtex, así que la emoción es automática e irrefrenable. Igual que un olor agradable nos hace sentir una sensación relajante, sin que necesariamente procesemos conscientemente la sensación de estarnos relajando.

Las tiendas lo saben y por eso algunas difuminan en el aire olores que nos relajan para que estemos más tiempo en sus instalaciones, que nos provocan hambre para que les compremos comida, o que nos hacen sentir que el aire está limpio como si estuviéramos en el campo, aunque se trate de un concesionario de coches. No es ilegal y puede ser incluso ético, pero es mejor que el consumidor lo tenga en cuenta. Puestos a que lo sepa quien vende, que lo sepa también quien compra. Es lo justo, ¿no?

Volviendo al sistema límbico: es automático y las emociones que nos genera no siempre pasan por la consciencia, así que no está de más escuchar a nuestras intuiciones y tomárnoslo con calma, tanto cuando compramos algo como cuando escuchamos una explicación.

¿Qué es el cerebro?

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Dibujo de Andrea Vesalio (1514-1564)

Este es un blog con una parte importante sobre neuropsicología, y aún no habíamos hablado del cerebro. Hay quien trabaja cada día con él, pero seguro que para otros irá bien hacer un breve repaso.

Suele dividirse de varias formas: por hemisferios, izquierdo y derecho; por lóbulos, frontal, parietal, temporal y occipital; por áreas de Brodmann, un neurólogo que identificó nada menos que 52 zonas, basándose en sus características histológicas.

La división por hemisferios se utiliza sobre todo en educación. En la mayoría de personas domina el hemisferio izquierdo, lo que curiosamente explica que seamos diestros; en la mayoría de los zurdos domina el derecho, pero no siempre, por eso algunos niños y niñas presentan alguna dificultad añadida a la hora de aprender a leer y escribir. Es porque la lateralización del cerebro se va definiendo en los primeros años de la educación.

La división por lóbulos y por áreas de Brodmann es útil en neurología, neuroimagen, etc. Permite explicar con precisión de qué áreas se está hablando, por ejemplo cuando hay alguna lesionada, o cuando se aplica alguna técnica de neuroimagen.

¿Cómo puede lesionarse el cerebro? Pues hay varias posibilidades: por un golpe o accidente traumático, por un trastorno del desarrollo o genético, por una enfermedad neurológica como las demencias, y una de las formas más habituales: un accidente vascular, porque se haya roto uno de los vasos que riegan el cerebro o porque el riego quede interrumpido por alguna razón (por estar en coma, por perder presión…)

¿Hay factores de riesgo que se puedan evitar? Sí, sobre todo el tabaquismo, y otros como el colesterol o la hipertensión, que si bien nos vienen dados pese a nuestra voluntad, los podemos ir controlando.

Suficiente para una primera sesión sobre el cerebro. Continuará…